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De las Artes industriales al Diseño: La Vocación

Mi contacto con el diseño se inició en 1984, a la edad de 12 años, cuando inicie mis estudios de Bachillerato en el colegio de la Caja de Compensación Familiar CAFAM, cuyo edificio fue premio nacional de arquitectura en 1971. En ese escenario tuve la suerte de encontrarme con un maestro ejemplar en una de las opciones de educación vocacional, el Arquitecto Jorge Castro, quien también en esa época era maestro de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Diseño Industrial.

 

Con el profesor Castro tuvimos es hermosa inmersión en la historia del diseño como disciplina contemporánea en la conversión del trabajo artístico mediado por todas las técnicas desarrolladas durante la revolución industrial, el universo modernista y el nacimiento de las escuelas de diseño europeas. Allí descubrimos las reglas básicas de la proyectación, el quehacer del análisis de necesidades, los usuarios, la bocetación y el desarrollo de planos técnicos y herramientas de ilustración gráfica. Otras clases complementarias enriquecieron esta vocación como el dibujo arquitectónico, dibujo técnico y el diseño gráfico.

 

Diseñábamos y hacíamos maquetas y modelos en cartón paja, caseína, lacas acrílicas de objetos, mobiliarios y automóviles. Descubrir esta vocación por el diseño fue clave para mi vida pues aclaro mi futuro profesional. Porta razón me parece vital que los jóvenes en su adolescencia tengan chance de acceder a ambientes vocacionales y estéticas.

¨Cuide los pesos, que los millones se cuidan solos…¨ Don Arturo Calle

En Enero de 2000 recibí una llamada de José Ignacio Pérez, por entonces Gerente de Mercadeo de Arturo Calle. Son de esas llamadas que te pueden cambiar la vida. Efectivamente estaba en búsqueda de personas con formación en diseño y experiencia en exhibición comercial con miras a construir el departamento de Visual Merchandising de la compañía, pues hasta esa instancia, las personas que hacían las vitrinas eran denominados Decoradores.

El, junto a Angie Zapata, Jefe del equipo, tenían la experiencia de haber manejado las franquicias de Liz Claiborne y Ralph Lauren, dos de las escuelas clásicas más bellas del negocio. Esta fue mi puerta de entrada al mundo de la exhibición comercial de moda, el vitrinismo y el negocio de la venta de moda al detal (fashion retail) en sus antiguas oficinas de la zona industrial Montevideo.

Mi primer contacto con Don Arturo fue con su voz. En medio de las entrevistas se escuchaban sus mensajes por altavoces dando los buenos días a todos los empleados. Más sorprendente fue que el mismo estaba entrevistando a los candidatos. Al entrar a su oficina, decorada con un hermoso vitral y decorada con muebles clásicos y libros, encontrabas un amplio escritorio donde él podía atender al tiempo a 5 o 6 personas en medio de la conversación. Me pregunto por mi familia, mis estudios y experiencia, con mucha amabilidad; seguidamente validó mi experiencia y aprovecho para hacerme una oferta clara diciendo: ¨Yo sé que sos una persona inteligente y lo mejor es que aquí vas a tener mi plata para aprender; es mejor aprender con plata de otro mijo..¨. Tenía toda la razón. Cuando uno está construyendo una carrera no solo vale tu salario, también es importante vincularte a una red de trabajo solvente y sería. Eso era Arturo Calle en ese momento, una empresa con no más de 100 empleados administrativos, 20 tiendas pequeñas y una visión muy clara de la transformación de un modelo de negocio enfocado al estilo formal a un negocio contemporáneo con tiendas neoclásicas con presencia de categorías casuales, jeans wear, accesorios y calzado.

La mayor lección de trabajar todos los días con Don Arturo fue su poder de negociación. Siempre buscar el mejor precio, la rebaja, el descuento por volumen. Se tomaba la molestia de llamar en presencia de uno a un proveedor para demostrarte que era posible negociar. Su frase memorable ¨Cuide los pesos, que los millones se cuidan solos mijo..¨. Por esta visión y otras muchas cualidades esta ahora es una de las compañías más emblemáticas del negocio en nuestro país.

 

Living Totto: Una de las 16 compañías con más futuro global de Latinoamerica

Una mañana de abril de 2014 recibí un mensaje de correo con una publicación del Foro Económico Mundial. En esta se señalaban a 16 compañías denominadas multilatinas, es decir multinacionales de origen latinoamericano. Mi primera sorpresa fue evidenciar que 7 eran colombianas; el siguiente impacto fue evidenciar que Nalsani S.A. es decir Totto, hacía parte de la lista. En ese momento comprendí la dimensión que había tomado el sueño de su fundador y presidente Yonatan Bursztyn. Natan como lo llaman todos en la empresa ha sido una persona con una visión impresionante que ha llevado la marca a una distribución en más de 57 países con cerca de 620 tiendas en 23 países.

Cuando ingrese en la compañía en 2010, mi primer montaje fue en el centro comercial Centro Mayor, la tienda número 300 de la red. Un año y medio más tarde a finales de 2011 estábamos en Santiago de Chile haciendo la número 400 en el Parque Arauco. La tienda 500 llegó en 2013 en la Calle del Carmen en Madrid, pequeña pero excelentemente ubicada, en 2017 llegamos a la tienda 600 en Lima Perú.

Con Totto aprendes que todos los sueños son posibles, que la creatividad hecha en Colombia no tiene límites, que el mundo está ahí esperando para que nos conectemos, generemos sinergias y proyectos. De la misma manera que tú eres exitoso si haces exitosos a todos tus colaboradores, proveedores, socios y clientes.

 

 

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